El poder que tenemos de levantarnos sobre nuestras sombras
Es sin duda un arte más,
Una metáfora colectiva y necesaria
Que conlleva un aprendizaje lento, meticuloso acaso,
profundo y muchas veces ingrato
es la cualidad y la avidez de salir a la calle y afrontar al cosmos
Saber esquivar las curvas húmedas y resbaladizas del camino
Prever cuándo parar
detener la marcha si no consigues ver el horizonte
Pero si lo atisbas, si apenas encuentras un resquicio
Una pequeña porción de tierra que te llame por tu nombre
Que sepa de tus tormentas, tus avalanchas, tus quimeras
Que te susurre al oído que al final tendrás el premio,
o si acaso, el beso de consolación
Hay que saber lanzarse, aprisionar el pasado,
acallar las brumas y arrojarse al vacío
Dejar que la lluvia te moje el rostro que te recuerdes que aun estas vivo
Que las gotas por más frías y lacerantes que sean
No te desviaran del camino
Desafiar el aire húmedo, aferrarse al calor que se te escapa
Apretar los puños enfrentarse a la vida
El arte de correr bajo la lluvia es solo el comienzo de la carrera
Es deshacerse de todo y aferrarse a la nada
Es la intuición de no dejar nada por hacer, aprender a sonreír a pesar del diluvio
Detener el miedo, abandonarse al jubilo,
No esperar nada y esperarlo todo
Con los brazos abiertos, la mente sana y el corazón henchido
Porque al final la lluvia es simplemente lluvia.

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2 thoughts on “El arte de correr bajo la lluvia

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